Definición de Demanda Interna

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La demanda interna es un indicador económico que muestra el nivel de consumo de bienes y servicios en un país, ya sea en el sector público o privado, en una economía durante un tiempo específico. Esta demanda generalmente se incrementa cuando la tasa de confianza del consumidor es alta y disminuye cuando el índice de seguridad es bajo.

Demanda_Interna

Existen países donde el crecimiento económico es beneficioso, ya cuentan con una tasa de desempleo baja, por lo tanto, la demanda interna de esas naciones será mayor. Es por esto que muchos gobiernos buscan enfocarse en que la demanda interna sea de productos hechos en el propio país y para conseguirlo deben trazar estrategias que tengan como propósito, la sustitución de las exportaciones por la producción nacional de aquellos productos cuya importación es alta.

La demanda interna se encuentra compuesta por: el Consumo (C), el Gasto (G) y la Inversión (I). Expresándose de la siguiente manera:

Demanda Interna (DI) = Consumo (C) + Gasto (G) + Inversión (I)

El consumo: se encuentra integrado por la totalidad de los gastos que realizan las familias y que comprenden: alimentos, alquileres de vivienda, ropa, calzado, salud, ocio, etc. Con excepción de las compras de vivienda.

Gasto: agrupa los gastos en que incurren las administraciones públicas de distintos niveles: administraciones centrales, autonómicas y locales. Estos gastos abarcan todo lo referente a los sueldos de los trabajadores de la administración y todo el gasto relacionado con la ejecución de obras de carácter público.

Inversión: la inversión incluye la compra de bienes con la finalidad de poder emplearlos en un futuro en procesos productivos que fabriquen nuevos bienes y servicios. Por ejemplo: compra de edificios y maquinaria. Instalación de inventarios.

Ante la crisis económica mundial tan fuerte que se ha visto en los últimos años, los mercados externos se reducen, ya que muchos países tienden a disminuir sus importaciones, precisamente por la crisis y por el miedo a seguir invirtiendo y consumiendo. En situaciones como estas, los países optan por el incremento de la demanda interna, para que ésta sustituya lo que la demanda externa ha dejado.

Es obvio que si el sector empresarial no logra ubicar un mercado externo donde colocar sus productos, tendrá que ingeniárselas para colocar esos productos en el mercado interno. Sin embargo, para poder lograr esto el país debe contar con una economía que ofrezca las condiciones óptimas para ello; sino la población no podrá absorber lo que se dejó de exportar.

En tiempos de crisis, lo más recomendable es afianzar el consumo interno y esto se podrá lograr aplicando políticas orientadas a que la población cuente con unos ingresos razonables que le permitan aumentar su consumo.

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