Definición de Origen de la letra Y

- Definista

Mientras transcurría el IV milenio a.C, dos sistemas de escritura se popularizaron: el mesopotámico y el egipcio. Estos se valían de distintas representaciones gráficas para transmitir un determinado mensaje. Hacia el año 2700 a.C, los egipcios perfeccionaron los sistemas que ya poseían, con el fin de registrar el lenguaje empleado por los trabajadores semitas (esclavos, que se caracterizaban por tener como lengua materna la semita); para ello, trabajaron en 23 jeroglíficos, uno de esos dedicado a ejercer como una vocal a principio o fin de una palabra. Los glifos egipcios sirvieron como antecedente para el posterior desarrollo del alfabeto griego –hacia el siglo VIII a.C-, que dio como resultado el latino, utilizado actualmente.

Origen_de_la_letra_Y

El alfabeto latino, cuyos orígenes se ubican en el siglo VII a.C, es una adaptación del alfabeto griego usado en una colonia griega, llamada Cumas, símbolos que, igualmente, dieron origen al alfabeto etrusco. De este último se adoptaron 21 de las 26 letras. La letra Y, por su parte, se introdujo en el siglo I a. C, junto a la letra Z –que había sido reemplazada por la letra G-. Se trata de la vigesimosexta letra del alfabeto español, proveniente del alfabeto latino básico. La Real Academia Española (RAE), propone que a esta se le denomine como “ye”, aunque no se considere incorrecto llamarla “i griega”. Cabe destacar su participación, asimismo, en un sistema de numeración vigente en la Edad Media, en donde tenía un valor de 150 o 150,000, en dependencia de si ostentaba una línea sobre ella.

La Y, proviene de la letra griega ípsilon, la vigésima letra del alfabeto griego. Pasó a formar parte del abecedario para distinguir de la “oi”, una grafía que se empleaba para representar el sonido de ípsilon. En un principio se pronunciaba como /u/, sin embargo, por esta pronunciación con un sonido similar al de la U francesa, era posible que se confundiera de sus uso. Luego pasó a pronunciarse como /y/ y, finalmente, como /i/; esto también generó confusión, por lo que, en un último intento, la RAE decidió que la I sólo fungiría como una vocal. A pesar de esto, hoy la Y sirve como una letra semivocal, sirviendo como consonante, vocal y una conjunción copulativa.

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