Definición de Esofagitis

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Esofagitis es una enfermedad producida por la inflamación o irritación del revestimiento del esófago. El esófago es el tubo que comunica a la boca con el estómago y es el que se encarga de transportar los líquidos y alimentos. La esofagitis es diagnosticada a través de exámenes como la radiografía, se debe tomar solución de bario para la realización de este estudio, las endoscopias se realizan a través de un tubo con una cámara, guiada por un médico, desde la garganta hasta el estómago del paciente y los exámenes de laboratorio o biopsias, con la toma de pequeñas muestras de tejidos extraídos durante la realización de las endoscopias.

Esofagitis

Esofagitis definición médica.

Es la inflamación del esófago, asociada a un reflujo del contenido duodenal y gástrico. Se caracteriza por ardor o quemazón, puede ser el comienzo de otras patologías como la hernia de hiato. También se puede manifestar a consecuencias de traumatismos, compresiones extrínsecas, como los divertículos, y por infecciones muy frecuentes después de las quimioterapias.

Síntomas.

Los pacientes con esofagitis frecuentemente presentan un ardor o pirosis, causado en la mayoría de los casos por el reflujo. Se siente una sensación de quemazón que va desde la boca del estómago hasta la garganta. También produce regurgitación, que significa la sensación desagradable de percibir cuando los líquidos gástricos suben hasta la boca. Sus síntomas son:

  • Dificultad y dolor al tragar.
  • Dolor detrás del esternón, a la altura del pecho, esto se presenta el momento de comer.
  • La comida se atasca en el esófago.
  • En los lactantes y niños pequeños, son demasiado jóvenes para explicar el malestar, en estos casos la esofagitis puede presentar, problemas para comer y fallas en el crecimiento.

Síntomas de la Esofagitis por reflujo.

La esofagitis por reflujo surge como una complicación de la enfermedad gastroesofágico (ERGE), esta es una enfermedad crónica con signos muy molestos que pueden llegar a reducir la calidad de vida del paciente. Los síntomas más comunes son:

  • La regurgitación ácida o acidez, conocida como pirosis, ésta se produce cuando los fluidos gástricos ascienden, y llegan a la boca.
  • Afonía, debido al contenido ácido alojado en la laringe.
  • Asma, tos y dificultad respiratoria, por la aparición de ácidos en las vías respiratorias.

La esofagitis biliar es una enfermedad causada por el reflujo crónico de la bilis, expulsadas hacia el estómago y después al esófago. Sus síntomas son: un intenso dolor abdominal superior. Un frecuente dolor de estómago, con sensación de ardor desde el pecho hasta la garganta y un ácido sabor en la boca. Vómito amarillo verdoso y muy líquido. Pérdida de peso no intencional y náuseas.

Cuando en un paciente con esofagitis se presenta un síntoma en que la mucosa esofágica se inflama y se producen úlceras, significa que ha surgido una esofagitis erosiva, la causa de esta complicación es el reflujo crónico de ácido. Este reflujo es similar a sustancias corrosivas, que erosionan el esófago y son tragados inconscientemente o de forma deliberada. Algunos medicamentos pueden producir este tipo de erosiones por demás dolorosas, entre ellos las aspirinas, antiinflamatorios no esteroides, entre otros.

La esofagitis erosiva se diagnostica mediante la realización de una esofagoscopia, que no es más que una exploración visual de la mucosa del esófago realizada por un especialista, introduciendo un esofagoscopio por la boca, hasta el esófago y así realizar biopsias, con fines de diagnósticos y terapéuticos.

La esofagitis infecciosa por su parte, es una enfermedad producida por infecciones bacterianas, de hongos o virus alojados en el esófago. Esta infección no es común, por lo general solo se presenta en personas con un mal funcionamiento del sistema inmune, es decir con VIH/SIDA o personas con cáncer.

Un factor de riesgo de la esofagitis infecciosa son algunos medicamentos como los antibióticos y esteroides.

La esofagitis eosinofílica, también conocida como esofagitis alérgica es considerada una enfermedad crónica, produce una inflamación que afecta el esófago. Ocurre cuando los glóbulos blancos se concentran en grandes cantidades en el esófago, por lo general como respuesta a una reacción alérgica causada por un agente o a un reflujo ácido.

Este tipo de alergia también puede ser provocada por alimentos como los huevos, leche, trigo, cacahuates, soya entre otros. Algunas personas pueden sufrir estas reacciones alérgicas por factores ambientales como el polen.

Que no se debe comer.

Esofagitis

Cuando una persona sufre de esofagitis debe evitar comer y beber:

  • El café y las bebidas alcohólicas, ya que estos aumentan la secreción gástrica, también se debe incluir en este grupo el vino, la sidra y la cerveza.
  • Evitar los picantes, y condimentos como el ajo, cebolla y la pimienta, ya que estos son irritantes de la mucosa gástrica y esofágica. Tampoco se puede consumir frutas cítricas, como la piña, naranja, fresa entre otras.
  • Consumir los alimentos a temperatura ambiente, es decir, evitar comidas muy calientes.

Remedios caseros para tratar la Esofagitis.

La planta de aloe vera también conocida como sábila es rica en vitamina B, aminoácidos y mucílagos, son esenciales para aminorar la irritación del tracto digestivo y el esófago. Solo basta licuar 5 cucharadas del gel proveniente de la planta, ½ taza de agua y añadir 1 cucharada de miel. Se consume esta preparación por lo menos una vez al día y se notará la mejoría en pocos días.

El bicarbonato de sodio es uno de los productos más usados contra la esofagitis, es un antiácido y por esta razón tiene la propiedad de restablecer el pH del estómago, reduciendo la sensación de ardor y quemazón en la garganta. Se diluyen ½ cucharadita de bicarbonato de sodio en ½ taza de agua, se toma dos veces al día mientras se sienta los síntomas de la esofagitis.

El jengibre también es utilizado para mejorar la digestión ya que estimula la producción de enzimas del sistema digestivo, disminuye el tiempo en que los alimentos pasan por el estómago y evita el reflujo gastrointestinal. Para preparar el té solo se debe utilizar una jarra, agregar 1 litro de agua, añadir 4 o 5 rodajas de jengibre, mantenerlo frío y tomarlo varias veces al día.

El agua con limón ayuda a neutralizar la acidez estomacal, ya que el limón posee un efecto alcalino en el organismo. La preparación consiste en agregar una cucharada de jugo de limón a ½ vaso de agua, se debe beber en ayunas y antes de cada comida.


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