Definición de Falsa Conciencia

- Definista

Gracias al gran trabajo realizado por diferentes autores que, desde diferentes puntos de vista, reflexionan sobre el ser humano. Uno de los principales pensadores en la historia de la filosofía es Karl Marx, quien reflexionó sobre lo que llamó falsa conciencia. Uno de los principios fundamentales de su filosofía es que el hecho de ser social determina la conciencia del individuo y no al revés. Es decir, no es la conciencia la que condiciona el ser social.

Falsa_Conciencia

El autor afirma que la falsa conciencia se refiere a la forma de pensar de los individuos que no es coherente con las condiciones materiales de la existencia, es decir, existe una especie de engaño interno, una oposición entre la forma de interpretar la realidad y la realidad misma que tiene consecuencias en diferentes áreas de la vida, por ejemplo, en la toma de decisiones.

Una persona puede asumir un estilo de vida que no es coherente con su situación, es decir, una falsa conciencia.

El mismo concepto de “falsa conciencia” ya es constitutivamente un concepto crítico, pero al que, sin embargo, se le atribuyen referencias que se suponen están sujetas a una legalidad o necesidad del mismo orden que la necesidad que Espinosa atribuía a la concatenación de ideas inadecuadas y confusas. Pero con esto, Marx y Engels han abierto problemas fundamentales que ellos mismos ni siquiera tuvieron tiempo de formular. Porque la idea de una “falsa conciencia” implica, por supuesto, la idea de “conciencia”, y ni Marx ni Engels ofrecieron un análisis mínimo de esta idea. Incluso han dibujado usos mentalistas (como cuando Marx expone las diferencias entre una abeja y un arquitecto que dice que “el trabajo está representado en su mente antes de hacerlo”).

El concepto de falsa conciencia, tal como lo analizamos, no debe entenderse como el atributo global de cualquier individuo, grupo o institución, ya que solo quiere ser aplicado con referencia a los contenidos dados de esos individuos, grupos o instituciones. No diremos, por lo tanto, que un individuo, grupo o institución tiene, en general, falsa conciencia a menos que comprendamos algún “parámetro” preciso (conciencia religiosa falsa, y aún relativa a un determinado dogma o política, o legal).

Es muy probable que una cierta falsa conciencia irradie su falsedad sobre otras áreas de la conciencia, pero es posible que finalmente permanezcan intactas. Los hombres no pueden clasificarse en aquellos que tienen conciencia falsa y aquellos que lo consideran cierto. Todos los hombres son sujetos de falsa conciencia, pero no siempre bajo la misma determinación o de la misma manera.

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