Definición de Resignación

- Definista

La renuncia aparece principalmente en aquellas situaciones que trascienden la voluntad individual: el abandono de la pareja o ser víctima de una situación injusta.
La resignación a menudo se diferencia de la aceptación, que consiste en tomar conciencia del problema, dimensionarlo de manera realista e intentar encontrar soluciones alternativas de otras maneras. Por ejemplo, quien pierde un trabajo, toma como un hecho que ya no ocupará esa posición, pero si acepta esa realidad sin renunciar a sí mismo, buscará otro trabajo, tal vez mejor. El que acepta que tiene un problema de salud, pero no se resignó a sí mismo, buscará a otro médico, probará con otros medicamentos, etcétera, aunque sepa que tendrá que vivir con ese mal.

Resignación

Resignarse a sí mismo no significa rendirse sino aceptar con naturalidad un hecho concreto que no depende de la voluntad del sujeto. Desde el punto de vista de la sabiduría vital, es muy importante que la persona diferencie entre lo que depende de su voluntad y lo que depende del otro.

Hay personas que colocan un peso en su espalda que no les corresponde. Sin embargo, una señal positiva de resignación no es buscar soluciones para aquellas acciones que no dependen de la voluntad personal. La persona da vuelta la página, continúa con su vida y deja de quedarse atascado en lo que podría haber sido.

Sin embargo; las escuelas filosóficas de la antigüedad propusieron la resignación como una actitud vital. Específicamente, los estoicos propusieron que debemos enfrentar el destino de forma natural y, por lo tanto, con resignación. Esta visión de los estoicos se basa en la idea de que todo el orden de la realidad y todos los eventos ocurre por alguna razón y, por lo tanto, lo más razonable es no rebelarse contra los diseños de la razón universal o cualquier otra fuerza superior.

En psicología, ser capaz de resignarse puede ser, a su debido tiempo, una de las habilidades psicológicas más saludables. Digamos que la angustia que constantemente nos amenaza es la estabilidad económica futura. Si incluso tratando de alcanzar garantías notamos que la incomodidad persiste (ya sea porque depende de los objetivos a fin de mes, o porque es el mercado el que determina el interés de un determinado producto, etc.), tal vez la única forma de lograrlo la calma suficiente es Valorar que solo tenemos un punto de influencia en nuestra economía, pero no un control absoluto. Es necesario que nos centremos en nuestros esfuerzos, no en encontrar soluciones donde no exista más, sino en la posibilidad de que haya una posibilidad. No es necesario ir al punto opuesto: convencerse de que todo va a salir mal. No es suficiente buscar argumentos por un tiempo para lo cual uno tiene que convencerse a sí mismo de que lo que teme no sucederá. Después de todo, es posible. Quizás también improbable, pero posible después de todo.

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