Mucho antes de que se definiera el kilo de cualquier objeto solido basándose en el valor obtenido en un objeto, se consideraba que un kilo equivale al peso generado por el agua destilada cuando se comprime y se condensa a un valor de 3.99°C, de acuerdo a que estos procedimientos eran difíciles de ejecutar a la hora de calibrar un aparato medidor del peso en una materia, se optó por la manera más fiable y sencilla que era el cilindro de metal descrito anteriormente.
Sin embargo el kilogramo no solo establece igualdad con los gramos, dependiendo de la escala el kilo equivaldrá de manera distinta, ejemplo: miligramos, a pesar de que sea una unidad más pequeña que el gramo se puede apreciar, que un peso con un valor de 1.000.000 miligramos son sinónimos de 1 kilogramo, otro ejemplo seria los hectogramos donde se relaciona que cada 10 hectogramos corresponde a un kilo y así sucesivamente, mientras más pequeña sea la unidad más cantidad se necesita para que pese lo mismo que un kilogramo, ahora bien si se posee una masa con un peso de 1000 kilogramo se denominara tonelada.
La forma más común de identificar cuantos kilogramos que posee una masa es por medio de la utilización de un peso, se considera entonces como peso al aparato con la capacidad de indicar la fuerza de gravedad que ejerce un objeto en una superficie, identificándola con el nombre de “bascula” si es el peso se ha fabricado con una bandeja al ras donde sostendrá a los elementos a medir, o romana cuando posee un gancho en donde se colgara el objeto a pesar.