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Sistema inmunológico

El sistema inmunológico no es más que un grupo de procesos biológicos que yacen dentro de un organismo vivo, esto hace que pueda mantener un equilibrio ante los diferentes agentes peligrosos que se encuentran fuera de ese ser vivo. Estos agentes pueden ser de tipo natural, químico o agentes internos las células que producen el cáncer. Las células del sistema inmunológico se ubican en diferentes regiones del cuerpo, entre ellos, el timo, los ganglios linfáticos (por eso se habla del sistema inmunológico y linfático), médula ósea, bazo, tejido de las mucosas, en la sangre, etc.

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Qué es el sistema inmunológico

Este término nace latín inmunire, cuyo significado en español hace referencia a defender internamente o proteger. El término comenzó a usarse alrededor del siglo XIX para hablar sobre todo lo que tenía que ver con el sistema inmunitario, realizando una conceptualización referida al mecanismo de defensa natural del cuerpo de cualquier ser vivo, este mecanismo genera reacciones tanto celulares como químicas y físicas para acabar con cualquier agente de tipo infeccioso que pueda ocasionar daños o enfermedades en el cuerpo de ese ser vivo.

En ese aspecto están integradas las enfermedades o patologías, venenos, virus, bacterias, microorganismos, agentes químicos nocivos, etc.

Los agentes dañinos para los seres vivos son llamados antígenos y cada vez que hacen acto de presencia en el organismo, hace que el sistema inmunitario desencadene una serie de reacciones que impiden cualquier tipo de daños, de esta manera, expulsa a los antígenos y mantiene en perfecto estado al organismo que está protegiendo.

Las reacciones son llamadas anticuerpos y se basan en la segregación de sustancias y células netamente defensivas, entre ellas, los anticuerpos conocidos como glóbulos blancos, pues su objetivo es expulsar aquellos patógenos que han invadido a los órganos del sistema inmunológico.

Pero además de las funciones previamente mencionadas, este sistema posee diferentes mecanismo físicos y mecánicos para aislar a los patógenos, esto lo hacen a través de la inflamación del lugar que ha sido afectado por los agentes nocivos, se genera fiebre para aniquilarlos y otras reacciones especiales de acuerdo al tipo de agente al que se está expuesto.

Los componentes del sistema inmunológico se distribuyen entre los órganos y las células que se ubican en diferentes áreas del cuerpo, pero hacen énfasis en aquellos que producen glóbulos blancos.

Pero también resulta imperativo hacer saber que, aparte de los órganos del sistema inmunológico, los demás componentes del organismo de los seres vivos confabulan para reforzar el sistema inmunológico y, de esta manera, enfrentar a los agentes desconocidos que puedan ingresar al cuerpo, estos componentes pueden ser las barreras aislantes, mucosas, etc.

Función del sistema inmunológico

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El se divide en dos vertientes importantes denominadas esquema del sistema inmunológico, la primera tiene que ver con el sistema inmune natural y la segunda con el sistema inmune adquirido. Cuando se habla del natural, se hace referencia a un sistema innato que viene con las personas desde el día de sus nacimientos y que actúa inmediatamente en defensa del organismo.

Ahora, en cuanto al sistema inmune adquirido, se basa en la memoria celular y protege todo el cuerpo de los seres vivos gracias a células defensoras que limpian el organismo, se diferencian de la vertiente anterior porque estas no nacen con las personas, son proporcionadas, esto quiere decir que se hace referencia a las vacunas.

Pero, aunado a todo lo explicado, el sistema inmune también posee otros objetivos, pues es necesario saber que, para reforzar al sistema inmunológico, es imperativo que existan y se distribuyan un conjunto de células, estas son los mastocitos, eosinofilos, neutrofilos, basofilos, macrófagos, células dendríticas y monocitos. Todas estas células son elaboradas en la médula ósea y se transportan en el sistema linfático y en la sangre hacia los diferentes órganos que componen al cuerpo.

Funcionamiento del sistema inmunológico

El sistema inmune tiene la capacidad de adaptarse con el paso de los años, esto lo hace para poder reconocer ciertos agentes con más eficacia, a eso se le llama memoria inmunitaria (misma que se ve repotenciada con las vacunas).

Los componentes del sistema inmunológico logran que este tenga la capacidad de proteger al cuerpo sin problema alguno, de hecho, funcionan correctamente a menos que se esté en presencia de una enfermedad que dañe el proceso de inmunidad natural del cuerpo.

Un ejemplo de ello, es el sistema inmunológico para niños, el cual debe tratarse con mucho cuidado precisamente porque se trata de niños y su nivel de curación o de enfrentar los patógenos no es igual al de un adulto. Ahora, respecto al proceso de inmunidad, se trata de un procedimiento fisiológico que genera cambios dentro del organismo. No es algo sencillo, de hecho, se conoce como uno de los procesos más complicados que tiene el organismo porque busca defenderlo de diferentes situaciones (enfermedades, virus, agentes químicos nocivos, etc.).

Partes del sistema inmunológico

El sistema inmune, tal como se ha mencionado a lo largo del post, se compone por células, tejidos y órganos, pero cuando se habla de los órganos, es importante mencionar que estos tienen una clasificación dividida en dos partes, la primera se divide en base a los órganos primarios que se componen por el timo y a la médula ósea, quienes se encargan de proporcionarle un mejor ambiente a los linfocitos para que, posteriormente, maduren y comiencen a actuar con la inmunidad adquirida.

Los órganos secundarios son el tejido linfoide, ganglios linfáticos y el bazo, los cuales forman parte de la médula ósea. Justo ahí, las células encargadas del sistema inmune desechan a los patógenos del lugar en el que se encuentran para que, posteriormente, los linfocitos puedan interactuar. A este proceso se le denomina como la presentación de los patógenos.

Órganos primarios

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Tal como se mencionó con anterioridad, los órganos primarios se encargan de brindar un ambiente adecuado para que los linfocitos puedan madurar, esto es un proceso natural llamado linfopoyesis. Los linfocitos no son más que las células más importantes del sistema inmunológico porque tienen como función principal, realizar una inmunidad natural (misma que nace con los individuos). Pero, también es importante mencionar que estos órganos primarios están conformados por:

  • Médula ósea: se trata de un tejido biológico que tiene la capacidad de ser flexible, se ubica dentro de los huesos largos, pero también dentro del cráneo, vértebras, esternón, costillas, pelvis y cintura escapular, este tejido biológico está dotado de flexibilidad y está ubicado dentro de los huesos largos, vértebras, costillas, esternón, huesos del cráneo, cintura escapular y pelvis.
  • Cada célula de la sangre viene de una célula madre hematopoyética (la cual produce 500 mil millones de glóbulos rojos diarios) que está en la médula ósea, misma que está constituida por alrededor del 4% de la masa corporal que poseen todos los individuos, es decir, el ser humano. Si una persona pesa alrededor de 64 kg, entonces el peso de la médula ósea es de 2.5 kg.

  • Timo: conocido por ser un órgano linfoide sumamente importante para el sistema inmunológico, esto es debido a que dentro de él, se encuentran las células T y allí mismo maduran para enfrentar agentes desconocidos al cuerpo humano. Estas células hacen un trabajo fundamental para el sistema adaptativo (un lugar en el que el cuerpo se prepara para adaptarse a los agentes invasores y evalúa la manera de actuar frente a ellos).
  • Este órgano se compone por dos lóbulos iguales que se encuentran frente al corazón, pero también detrás del esternón. Cada lóbulo se divide en cortezas periféricas (la cual está rodeada por una cabina externa) y médulas centrales, ambas, tiene funciones variadas pero todas entorno al correcto desarrollo y maduración de las células T.

Órganos secundarios

Su objetivo es brindarle a los linfocitos un lugar especial para que puedan interactuar con los antígenos y con cualquier otra célula desconocida para el cuerpo humano, esto lo hacen con la finalidad de activar la respuesta inmune lo más pronto posible y así comenzar con las defensas del organismo. Estos órganos están clasificados en las siguientes vertientes:

  • Ganglios linfáticos: también conocidos como nodos, nódulos o linfonodos, son estructuras con forma de riñón que se encuentran encapsuladas y componen al sistema linfático, pero además, cumplen con funciones importantes en el sistema inmune. Están ubicados en los vasos linfáticos, específicamente en su trayecto conformando racimos o algún tipo de cadena.

    El tamaño que poseen puede llegar a variar, es decir, que los ganglios pueden medir milímetros o simplemente algunos centímetros. Los ganglios están distribuidos por toda la anatomía humana y pueden ubicarse fácilmente en el cuello, axilas, ingles, abdomen y cerca de los vasos sanguíneos.

  • Bazo: se trata de un órgano que compone al sistema linfático, además, forma parte del sistema inmune con actividades importantes, pues hace que sea más fácil la tarea de destruir a las plaquetas viejas, glóbulos rojos caducados y permite que las producción de hematíes se dé sin problemas justo en los periodos fetales. La forma del bazo es ovalada y un poco plana, se ubica en la zona superior izquierda del abdomen y está muy cerca del diafragma, páncreas y riñón izquierdo.
  • Es conocido por ser vascularizado, por lo que es importante saber que, en caso de alguna lesión en el bazo, comienza un derrame de sangre interno que puede llegar a ser letal.

  • Folículos linfáticos: se trata de un tejido de tipo conjuntivo, mismo que está constituido por un conjunto de fibras de colágeno de clasificación III. Sus interacciones poseen fibroblastos reticulares. En estos folículos se encuentran múltiples células pertenecientes al sistema inmunológico, entre ellas están los macrófagos, linfocitos y las células plasmáticas.

    En el tejido de los folículos linfáticos existen algunas mucosas que actúan en defensa del sistema inmune, por ejemplo, la mucosa del sistema urinario, respiratorio e incluso del digestivo. Todas estas mucosas logran crear una especie de cordones en el bazo, estos cordones son los tan llamados nodos.

  • La estructura de estos folículos es microscópica, además, posee una forma aparentemente esférica y cuenta con un centro germinativo y tiene alrededor la conocida región cortical. Dentro de los diferentes componentes que forman parte de este tejido, está el linfocito.

    Si hay algo que se debe mencionar de este sistema o tejido linfático, es que es el encargado de combatir todo tipo de infecciones, por lo que trabaja directamente con el sistema inmunológico para proteger al organismo constantemente.

Enfermedades del sistema inmunológico

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Las enfermedades pueden llegar a un organismo incluso cuando existen procesos o sistemas tan complicados y eficientes funcionando, un ejemplo de ello, son las enfermedades que pueden llegar a afectar al sistema inmunológico y, por lógica, desencadenar una serie de diagnósticos graves en el cuerpo del paciente.

Desde hace años e incluso en la actualidad, hay cabida a múltiples patógenos que pueden originar una falla en la inmunidad de las personas. Cuando se hizo ese descubrimiento, los científicos expertos en el área de la medicina, decidieron crear y recetar medicamentos para fortalecer el sistema inmunológico de las 3 enfermedades más comunes: Inmunodeficiencia, autoinmunidad y la hipersensibilidad.

Inmunodeficiencias

Esta es una enfermedad que comienza cuando existen dos elementos del sistema inmune que no hacen su trabajo correctamente, es decir, se mantienen en un estado inactivo. Si esto ocurre, el objetivo nato de este sistema es actuar frente a agentes o patógenos desconocidos, se reduce a un número bastante bajo y acá no importa la edad de las personas, pueden ser niños o adultos mayores pero igual serán susceptibles a tener inmunodeficiencia.

La inmunodeficiencia puede generarse por dos formas, la primera es que puede ser de tipo hereditario, es decir, que se encuentre en los genes de un núcleo familiar y que pase de generación en generación. La segunda, es que puede ser adquirida por un mal manejo de la salud o simplemente el no consumir alimentos que fortalecen el sistema inmunológico.

Un ejemplo básico para definir a la inmunodeficiencia, es la enfermedad conocida como la granulomatosa crónica, la cual consiste en la reducción de la capacidad total de los fagocitos para poder destruir a aquellos agentes desconocidos que ingresen al organismo. Esta enfermedad puede darse tanto hereditaria como congénitamente. Lo mismo ocurre con el cáncer (no todos, solo algunos tipos) y el sida.

Autoinmunidad

Con respecto a esta enfermedad, se habla de respuestas inmunitarias sumamente exageradas ¿Por qué sucede esto? la respuesta es sencilla. El sistema inmune adquiere diferentes fallas, una de ellas, quizás la más peligrosa, es la de no tener la capacidad de distinguir cuáles son los agentes naturales del cuerpo y cuáles son aquellos que no pertenecen a él, entonces, tiende a atacar al mismo organismo en defensa de algo que aún no ha generado daños. Es una confusión que muchos pueden ver como algo que pueda curarse, pero es más complicado que eso.

Si el proceso de protección del organismo se encuentra trabajando con regularidad, las células T y los anticuerpos naturales del organismo actúan en contra de cualquier patógeno para cuidarse y defenderse. Otras células también se involucran en este proceso, las cuales se encargan de destruir a aquellos linfocitos que tienen reacciones erróneas con los agentes propios del organismo, esto lo hacen con la finalidad de tomar medidas en contra de la autoinmunidad, pero cuando el sistema no trabaja como debe ser, presenta una serie de fallas y reacciones que pueden notarse de inmediato o, en su defecto, tardar un poco más para darse cuenta del diagnóstico.

Dentro de todas esas reacciones, se encuentra un funcionamiento erróneo en aquellas células que observan y distribuyen las producción de todos los anticuerpos. Pero también está la liberación de sustancias que deben ser distribuidas en zonas específicas, pero con las fallas, se esconde justo en el sistema inmunológico.

Están también todos los cambios que presentan las sustancias corporales y, por último, las respuestas inmunes confusas que se explicaron al inicio de esta vertiente. Dentro de los ejemplos de esta enfermedad, está la hepatitis, lupus y la artritis reumatoide.

Hipersensibilidad

Se trata de la respuesta inmediata del sistema inmune en la que él mismo genera daños en los tejidos del cuerpo. La hipersensibilidad está clasificada en 4 vertientes denominadas tipos I-IV, las cuales tienen una base en aquellas herramientas que se involucran directamente en las reacciones del cuerpo.

La fase uno de la hipersensibilidad, se basa en una reacción anafiláctica que tiene que ver con las alergias a cualquier cosa, esta reacción puede ser leve e ir mutando hasta ser mortal, un ejemplo es la reacción alérgica a la penicilina o a cualquier otro medicamento.

Ahora, la fase dos de esta enfermedad, es producida justo en el momento en el que los anticuerpos se mezclan con los agentes naturales del organismo, cuando lo hacen, las marcan de inmediato para ser próximamente destruidas.

La fase tres es más simple, pues solo se trata de reacciones a las vacunas o proteínas. Estos inmunocomplejos pueden desencadenar la enfermedad, pero leve. La fase cuatro tarda alrededor de 3 días en hacerse notar, pues las reacciones son parecidas a las infecciones, pero tienen una diferencia marcada y es que produce dermatitis. La reacción o la enfermedad es medida o tratada por los macrófagos, células T y los monocitos.

Fortalecimiento del sistema inmunológico

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Existen demasiadas situaciones que pueden llegar a alterar las defensas del cuerpo humano, algunas de ellas dependen netamente de las personas, otras, son inherentes de las actividades de los seres humanos porque dependen de ciertos factores, por ejemplo, las enfermedades que son autoinmunes, las edades mayores, cambios en las estaciones, etc.

Pero, es importante saber que, aunque estas situaciones pueden darse, también se puede llegar a fortalecer el sistema inmune de acuerdo a diferentes vertientes, por ejemplo, las que se van a explicar a continuación:

Inmunoterapia

Es un tipo de terapia cuyo objetivo es curar al sistema inmune. Esto lo hace con la finalidad de poder lograr que este vuelva a realizar sus actividades principales, actuando frente a patógenos o agentes externos, como es costumbre o, simplemente, como debería ser. Pero además, permite que el sistema logre eliminar las enfermedades que puedan dañar a las personas.

La inmunoterapia tiene la capacidad de involucrarse en la aniquilación de los efectos secundarios comunes de los procedimientos contra el cáncer.

Vacunas

Se trata de un tipo de inmunidad adquirida para enfrentar enfermedades específicas, de esta manera, se promueve la producción de los anticuerpos especiales para combatir patógenos.

Alimentación

Se trata de ingerir proteínas, vitaminas o minerales a través de diferentes alimentos para aumentar la capacidad del sistema inmune. Los alimentos que fortalecen el sistema inmunológico tienen un nivel de importancia bastante alto, primero porque nutren al cuerpo y segundo porque le proporcionan energía y logran que cada individuo pueda vivir adecuadamente.

No todas las personas tienen el mismo índice de alimentación, algunos tienen gustos diferentes pero, a nivel médico, existe un rango de alimentos que deben consumirse como mínimo por semana para dotar al cuerpo de nutrientes que puedan proteger al organismo.

Actividad física

No es más que aquellos movimientos corporales conocidos como el ejercicio diario. Estos ejercicios no solo fortalecen al organismo, también lo dotan de energía. Cada actividad física es diferente y pueden ejecutarse de muchas maneras, por ejemplo, andar en bicicleta, trotar, nadar, jugar, correr, practicar algún deporte extremo, etc.

Es importante destacar el hecho de la relación entre la actividad física y la alimentación, pues si una persona está ejercitándose pero no consume los alimentos adecuados, es susceptible a que sus defensas bajen y, como resultado, se enferme.

Preguntas Frecuentes sobre Sistema Inmunológico

¿Cómo funciona el sistema inmunológico?

Funciona en base a diferentes células que tienen trabajos específicos, pero todas se relacionan con otras y se distribuyen a lo largo y ancho del organismo de los seres vivos. Las células pertenecen a los principales componentes del sistema inmune.

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¿Cómo está conformado el sistema inmunológico?

Este sistema está compuesto por diversas células y elementos, entre ellos, la médula ósea, el bazo, los ganglios linfáticos y folículos.

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¿Cómo se favorece el correcto funcionamiento del sistema inmunológico?

Consumiendo alimentos ricos en vitaminas, proteínas y minerales, haciendo ejercicios, llevando a cabo inmunoterapias, etc.

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¿Qué puede dañar el sistema inmunológico?

El sistema inmune puede verse afectado por agentes externos (bien sea químicos o fisiológicos) pero también por una deficiencia inmune generada por el mismo organismo (cuando es hereditario o adquirido).

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¿Cuál es la función del sistema inmunológico?

Su principal función es actuar frente a cualquier patógeno o agente externo al organismo para evitar cualquier tipo de enfermedades. Presenta diferentes reacciones para defender al organismo, todo depende del tipo de patógeno que esté dentro del cuerpo.

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Bibliografía

Pérez, Mariana. ( Última edición:13 de octubre del 2020). Definición de Sistema inmunológico. Recuperado de: //conceptodefinicion.de/sistema-inmunologico/. Consultado el 22 de octubre del 2020