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Fobia

La fobia es un terror o miedo excesivo, irracional, incontrolable y desmesurado respecto al perjuicio que el objeto, persona o situación temida puede ocasionarle al individuo que la padece. Dicho temor irrazonable, que es también considerado un trastorno de ansiedad, hace que la persona afligida sienta pánico, a pesar de saber que su temor es ilógico. Sin embargo, cada vez que se ve expuesta a la situación productora de temor, parece impotente para controlar su miedo.

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Qué es una fobia

Etimológicamente, la palabra “fobia” se deriva del griego “phobos”, que significa “horror”, por lo que se refiere al miedo desproporcionado a algo, que hace que el individuo se paralice, muchas veces a algo que representa poco o ningún tipo de peligro. Cuando es muy marcado, incluso puede interferir en sus actividades cotidianas, como el trabajo, los estudios, en su hogar, en un ambiente social o en algún otro.

Este trastorno, que es considerado de ansiedad, pertenece al campo de estudio de la psicopatología. Las fobias habían sido incluidas junto a las obsesiones (perturbación en el estado anímico, en el cual el individuo manifiesta una idea insistente que mantiene en su cabeza de manera tenaz incluso en contra de su voluntad) y delirios (alteración de la mente producida por algún tipo de trastorno, que mantiene a la persona intranquila, desequilibrada y la hace alucinar).

Sin embargo, luego serían separadas de los delirios, y posteriormente sería considerada una especie de neurosis, que es aquella enfermedad que se distingue por la presencia de algún desequilibrio en el individuo que le produce cierto descontrol en su mente, sin que se evidencie alguna lesión física en su sistema nervioso.

Para terminar de entender qué es fobia, es necesario mencionar, además de lo descrito anteriormente, que el término también se utiliza para expresar rechazo a algo, sin concretamente referirse a un miedo irracional, como el caso de la xenofobia y homofobia, que se refiere al odio hacia los extranjeros y a los homosexuales, respectivamente. De igual manera, puede significar alguna incapacidad hacía algo, como el caso de la fotofobia, que es la incapacidad de tolerar la luz en los ojos por algún tipo de afección en los mismos.

De acuerdo a Sigmund Freud, famoso neurólogo austríaco y considerado padre del psicoanálisis, la neurosis fóbica forma parte de lo que él llamó neurosis de transferencia, y se exterioriza como un miedo desproporcionado a algo, y ese miedo es la fobia como tal, mientras que la neurosis fóbica es la actitud del individuo frente a ese miedo.

El origen de las fobias

En estas, el estado del que la padece es de un estado emocional de angustia, en el que su temor no pueden justificarlo, por lo que los altera y le dan a su fobia una interpretación simbólica. Esto llevó a Freud a colocar a las fobias en su primera clasificación de las neurosis en “histeria de conversión” (trastorno mental sin daño físico) aparte de las neurosis obsesivas.

Freud definió dos fases en el proceso neurótico: la primera, que es la represión de la libido, transformándose en angustia; y la segunda, cuando desarrolla los medios de defensa frente a la posibilidad de exposición ante el objeto de dicha angustia, el cual exterioriza.

Para el psiquiatra español Juan José López Ibor, la anomalía del vivenciar es un factor determinante para el desarrollo de las neurosis, y es debido a una alteración del estado de ánimo fundamental, en la que la angustia es el sentimiento predominante, y está al alcance inmediato del sujeto, sin darle tiempo de racionalizar la base de su miedo.

En todos los pacientes fóbicos, el padecimiento comienza por un temor difuso emocional que no está relacionado a nada en concreto, por lo que parece que alcanzara a todo, a lo cual los psiquiatras denominan pantofobia, la cual en muchos casos se queda en esa etapa, pero en otros pacientes se derivan en otras fobias que toman forma, o se enfocan en algo en consecuencia de algún acontecimiento en concreto.

En la niñez surgen miedos que aparecen entre los 18 y 24 meses de edad, que pueden resultar o no en fobias más adelante. En la adolescencia, las fobias mayormente son temporales, pero en algunos casos se desarrollan en una de naturaleza severa. Las fobias comienzan a tomar forma en el individuo entrada su adolescencia, en promedio a los 13 años y, al contrario que con las filias, las mujeres tienden a sufrir más fobias que los hombres.

Diferencias entre miedo y fobia

Si bien una fobia es un miedo irracional hacia algún objeto, situación u otro, el miedo en sí difiere de este trastorno. Es natural que el hombre sienta temor colectivo hacia ciertas cosas, por ejemplo, a un desastre natural, a un asesino, a la muerte misma, ya que es parte del instinto de supervivencia implícito en todos los seres vivos. También es normal que los niños desarrollen miedo a ciertas situaciones que los hagan sentir en peligro, como un perro bravo o una tormenta, sin que ello derive en una fobia severa.

Una gran diferencia entre uno y otro, es que los miedos se adaptan a la edad y a las circunstancias en las que esté inmerso el sujeto; es decir, los miedos que se tienen de niño, son distintos al del adolescente y del adulto. Por otro lado, las fobias son constantes pánicos hacia algo en concreto, rayando en lo irracional e incontrolable.

1. Miedo

  • No afecta el desarrollo del individuo en sus actividades cotidianas.
  • Es una reacción natural ante algo que representa un peligro o amenaza real.
  • Hay miedos normales que no requieren tratamientos de ningún tipo.
  • Los miedos pueden desaparecer normalmente.
  • Es un temor infundado y natural.
  • Puede tener su raíz en alguna experiencia vivida o de observación ante dicho peligro.
  • Muchas veces es pasajero.
  • Puede ser comprensible para otras personas.
  • Puede ser confrontado aunque cueste trabajo hacerlo.
  • Pueden no manifestarse físicamente.

2. Fobia

  • Interfiere en la vida habitual del que la padece, paralizándolo en muchas ocasiones.
  • El temor es irracional a algo que no representa un peligro real.
  • Las fobias necesitan tratamientos y, en muchos casos, medicamentos para poder ser controladas.
  • Las fobias no desaparecen por sí solas y tienden a acompañar al individuo durante distintas etapas de su vida.
  • Es un temor tóxico y negativo.
  • Su raíz es más compleja y simbólica.
  • Si no es tratado médicamente, no desaparece por sí sola.
  • Solamente tiene lógica para el que padece de dicha fobia.
  • Tratar de confrontarlo sin supervisión médica, podría desencadenar en ataques de pánico.
  • Causan manifestaciones físicas, emocionales y psicológicas.

Causas de una fobia

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Las causas son diversas y variadas, dependiendo del tipo y de la etapa de la vida del individuo en la que fue desarrollada. Las más importantes se pueden clasificar en las siguientes:

Experiencias traumáticas

En la vida, el ser humano está propenso a experimentar un trauma, que bien puede ser durante su infancia o madurez. Un trauma es una impresión intensa ocasionada por algún evento negativo, que dejará una marca profunda en la persona que lo sufre, y que difícilmente será superable. Esta es una fórmula perfecta para que, si no logra superarlo, un individuo desarrolle algún trastorno de ansiedad, entre estos, una fobia.

En los niños, un desencadenante de una fobia postrera, pudiese ser la separación de sus padres y su proceso, la muerte o abandono por parte de uno de ellos o mudarse de un lugar a otro.

También los infantes que sufren abusos, burlas, rechazo o humillación, maltrato, situaciones familiares, entre otros, podrían desarrollar trastorno de ansiedad social. Para un adulto, experiencias como el ataque de un animal, quedarse atrapado o una experiencia cercana a la muerte, pudiese desarrollar una fobia específica; o bien tener algún rasgo físico desfavorable, puede desarrollar algún tipo de inseguridad que evolucione a un trastorno de ansiedad social.

Principio genético

Una de las teorías sobre las causas de una fobia, es que pudiese ser de carácter hereditario. Algunas personas tienden a ser más ansiosas que otras, y sobre ese nivel de propensión, algunos científicos consideran que la información genética de un sujeto puede guardar relación con alguna fobia, por lo que probablemente el progenitor de un niño con alguna fobia social, también la tenga.

Comportamiento aprendido

También existe la posibilidad que el niño, al observar algún comportamiento en los progenitores, como el caso de alguna fobia social o específica, por ejemplo, emulen la conducta, haciéndola propia. En este tema, existe una delgada y borrosa línea entre la conducta adquirida y la herencia genética.

Comportamiento instintivo

Otra posible causa de una fobia, está implícita en diversas conductas del individuo. Estas pueden ser introversión, timidez, retraimiento o un alto grado de sensibilidad, lo cual incrementa el riesgo de desarrollarla y padecerla posteriormente.

Sin embargo, hay situaciones que llevan a una persona normal a que obtenga un comportamiento instintivo de protección lógica frente a una situación alarmante, como el caso de un accidente de tránsito o algún evento riesgoso como un incendio. Pese a esto, el sujeto pudiese sentir nervios o ansiedad hacia este evento, aun cuando no haya sufrido directamente, pero esto entraría en el campo de los Trastornos de Estrés Postraumáticos.

Síntomas de una fobia

fobia-3Es tan fuerte la presencia de este trastorno, que el individuo lo somatiza en su cuerpo y tiene efectos de carácter psicológico, los cuales se manifiestan en su comportamiento.

Síntomas físicos

  • Taquicardia o el corazón muy acelerado.
  • Falta de aire o respiración anormal.
  • Temblores incontrolables en alguna extremidad o en todo el cuerpo.
  • Sudoración excesiva.
  • Escalofríos.
  • La persona se ruboriza o, por el contrario, palidece.
  • Náuseas y malestar estomacal, que puede convertirse en diarrea.
  • Boca reseca.
  • Mareos, incluso, puede llegar al desmayo.
  • Dolor de cabeza.
  • Opresión en el pecho.
  • Falta de apetito.
  • Tensión muscular.

Síntomas psicológicos

  • La mente se pone en blanco.
  • Ansiedad, pánico y miedo solamente de pensar en lo que produce el temor, o al sentirse aproximado a ello.
  • Deseos de huir del lugar o situación.
  • Distorsión y desproporción en los pensamientos ante el objeto de pánico.
  • Sensación de impotencia ante no poder controlar la situación.
  • Angustia por posiblemente quedar en vergüenza.
  • Temor a que los demás noten la ansiedad y le juzguen.
  • Auto desvalorización.
  • Depresión.

Síntomas conductuales

  • Evitación o escape de la situación.
  • Voz temblorosa.
  • Muecas faciales.
  • Rigidez.
  • Dificultad en el desempeño normal de las actividades.
  • En algunos casos, llanto desencadenado por estrés o por el mismo miedo terrorífico.
  • En los niños se pueden presentar berrinches.
  • Pueden intentar aferrarse a algo que les otorgue seguridad.
  • Cesar de realizar alguna actividad o dejar de hablar con alguna persona por temor a enfrentar el miedo.
  • Evitar llamar la atención en algún ambiente con varias personas.
  • Episodios de ansiedad antes de enfrentar la situación que les provoca el miedo.
  • Retraimiento.
  • Obsesiones y compulsiones.

Clasificación de las fobias

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De acuerdo al detonante o al objeto del miedo irracional, existen distintos tipos de fobias. Pero antes de clasificar las principales, es vital mencionar a las comunes, que son las que podrían causar miedo a cualquier sujeto sin representar un caso patológico, como el caso de la tanatofobia (miedo a la muerte), la patofobia (miedo a las enfermedades), algofobia (miedo al dolor) o cocorafobia (miedo al fracaso).

También existen aquellas que son relativas al espacio físico, como la agorafobia, la cual es una muy importante debido a su gravedad y frecuencia clínica, y es el miedo a los espacios abiertos, siendo esta un tipo de fobia patológica. Está considerada como la más incapacitante, ya que el miedo a estar solo se hace presente, o encontrarse en lugares o situaciones donde se haría imposible pedir ayuda en caso de presentarse alguna incapacidad de realizar algo.

Puede presentarse este miedo en sitios públicos, entre multitudes, transporte público, incluso estar lejos de casa.

Las otras que son consideradas patológicas, se pueden clasificar en las siguientes:

Fobias específicas

Son aquellas en las que la persona puede experimentar una ansiedad extrema a algo que representa un peligro mínimo o ningún peligro en lo absoluto. Dicho miedo está enfocado hacia un objeto, un animal o un sitio determinado. Se distingue de una ansiedad que se siente antes de presentar un examen o hablar en público (social), ya que este tipo es duradera, sus reacciones son más intensas y sus efectos pueden paralizar al individuo en su desempeño.

Como ejemplo de ellas, tenemos las que el objeto de miedo son los seres vivos, como la musofobia (fobia a los ratones o ratas), la blatofobia (fobia a las cucarachas) o la coulrofobia (fobia a los payasos); miedos relativos a espacios físicos como la acrofobia (fobia a las alturas); miedo de determinados objetos como la tripofobia (fobia a los hoyos en la piel u otros objetos, fobia a los agujeros o fobia a los puntos o cualquier otra figura geométrica consecutiva y en patrones), la hemofobia (fobia a la sangre), o la hipopotomonstrosesquipedaliofobia (término que irónicamente significa fobia a las palabras largas o a tener que pronunciarlas).

Fobias sociales

Estas se refieren a aquellas que se presentan al sentir un miedo fuera de serie ante una posible evaluación negativa que otros tengan hacia el individuo que las padece. Es un temor a ser juzgado mientras se realiza alguna actividad que involucre a otros, o donde se esté expuesto ante alguna cantidad de personas.

Es natural sentir ansiedad ante cierta situación social, por ejemplo, dar un discurso o salir en una cita, pero cuando la ansiedad se presenta ante cualquier situación social cotidiana, en la que el individuo siente temor a ser juzgado por los demás, entonces puede decirse que padece de fobia social. El temor va encauzado a hacer el ridículo o no saber cómo reaccionar ante alguna situación social. Ello puede desencadenar que la persona evada dichas situaciones, afectando su vida en ámbitos familiares, laborales, o de otro tipo.

Puede presentar temor ante alguna situación común, como por ejemplo, alguna conversación, interactuar con algún extraño, ir a la escuela o trabajo, mantener contacto visual, asistir a reuniones sociales, comer frente a otros, entrar a algún sitio donde ya todos estén ubicados, realizar algún reclamo, entre otras.

Tratamiento para las fobias

Existen opciones terapéuticas al momento de afrontarlas, que ayudarán al paciente a conocer la raíz de su problema, y se le dotará de técnicas para dominar la ansiedad ante los desencadenantes.

Las más importantes son las terapias y los fármacos especializados para controlar o paliar los síntomas, pero existen otros métodos como las técnicas de relajación o la actividad física y el ejercicio, que pudiesen ayudar a controlar la ansiedad y reducir niveles de estrés.

Terapias contra la fobia

De acuerdo a qué clasificación de fobia sea, las terapias más conocidas son las siguientes:

1. Técnica de exposición.

Esta consiste en la confrontación del paciente con la situación a la que tanto temen, pero es realizada de forma paulatina para que pueda ir controlando sus miedos. Con esta terapia, se busca que el sujeto cambie la actitud frente a lo que desencadena su temor y así tome el control de la situación.

2. Desensibilización sistemática.

En este tipo de terapia utiliza la imaginación del paciente para que proyecte en su mente lo que les causa el temor. Si no puede controlar la ansiedad ocasionada, se pausa la terapia y cuando el paciente se tranquiliza, se reanuda. La idea es que resista el mayor tiempo posible ante esto, hasta perder el temor.

3. Terapia cognitiva.

También conocida como terapia cognitiva conductual, es un tipo de psicoterapia, en la que se provee al paciente de información relacionada al objeto de su miedo. De esta forma, se siente confiado, ya que lo ve desde otro punto de vista, con lo que logra dominar sus pensamientos y sentimientos y no sentirse agobiado por ellos. Dicha terapia puede ser realizada de manera individual o en grupo y resulta ser igualmente positiva.

En el caso de las fobias sociales, en esta terapia, se capacita al paciente en habilidades sociales, y se realizan juegos de personificación para practicarlas y superar sus fobias sociales y darle la confianza de interactuar con otros.

4. Métodos de choque.

Es un tipo de terapia en la que el paciente es expuesto directa y forzadamente a lo que teme, hasta controlar la ansiedad que le desencadena.

5. Programación Neurolingüística (PNL).

Consiste en la identificación de los tres aspectos que conforman el recuerdo de temor (visual, emocional y auditivo), para que la persona se desconecte de dichos aspectos y la fobia no se manifieste. Es una pseudo terapia, pues sus efectos no han sido comprobados científicamente.

Medicinas contra las fobias

fobia-5En ocasiones, el uso de medicamentos para controlar las fobias se hace necesario, ya que ayuda a reducir la ansiedad y síntomas que producen las mismas. Estos se administrarían como complemento a las terapias, ya que los medicamentos no son recomendados para el tratamiento, ya que no elimina el problema, aun cuando pueden ayudar a aminorar la sintomatología.

Hay pacientes que se muestran recelosos a tomar estos medicamentos, pues temen a que sean señalados como enfermos mentales.

Algunos de los medicamentos más utilizados son los siguientes:

a) Betabloqueantes.

Estos bloquean la frecuencia cardíaca y presión arterial elevada, palpitaciones y otros efectos de la adrenalina producida por el temor. Se recomienda su uso solamente en situaciones puntuales para controlar los síntomas.

b) Sedantes.

Ayudan a relajar al paciente reduciendo el nivel de ansiedad. Sin embargo, su uso no debe ser indiscriminado, pues pueden causar adicción.

c) Antidepresivos.

También denominados “inhibidores”, estos son los que usualmente se recetan como primera opción para los síntomas de ansiedad social y para la agorafobia, aunque se utilizarían en principio en una dosis pequeña hasta llegar a la dosis adecuada para el paciente.

d) Ansiolíticos.

Reducen el nivel de ansiedad rápidamente, aunque pueden crear efectos sedantes, por lo que se recetan para su uso por una corta temporada. Pueden producir adicción, por lo que su uso no es recomendable para personas con problemas de alcohol o drogas.


Bibliografía

Martínez, Aurora. ( Última edición:27 de noviembre del 2019). Definición de Fobia. Recuperado de: //conceptodefinicion.de/fobia/. Consultado el 20 de octubre del 2020